La construcción de poder popular es la premisa fundamental del trabajo territorial de las organizaciones autónomas como Giros. Entendemos que el poder no es una cosa, sino el producto de una relación social, el producto de una construcción. Esto quiere decir que si el poder se genera, nuestra lucha no es una lucha lineal que se dirige allí donde supuestamente esta el poder, sino que se construye en la práctica cotidiana y a su vez, en diferentes trincheras. Para Giros esas trincheras son los territorios. Esto significa que quienes forman parte de esos territorios (en el caso de Nuevo Alberdi, los vecinos, en la universidad, los estudiantes y docentes, etc.) constituyan un proceso de empoderamiento: generar poder popular para autogobernarse. La autonomía de los territorios es la autodeterminación de quienes habitan esos territorios. Esta es una visión distinta a la forma tradicional de hacer política. La construcción territorial es potenciar la organización.

Siguiendo a Rinha Roux, creemos que “la superación de la relación subordinación subordinado que propone el sistema capitalista pasa por la recuperacion de la política y el estado como dimensiones humanas: por la superación de aquel tipo de relación social que, enajenando la vida, corporalidad, trabajo y voluntad de los seres humanos, resulta también en la confiscación de la política, en la transferencia del poder de autodeterminación de los hombres en un poder vivido como ajeno y en la política y el gobierno como actividades especializadas y monopolio de unos cuantos”. 

La otra campaña surge desde el territorio (es decir, desde experiencias concretas) y tiene como objetivo disputar el sentido y la acción política que esta en manos de un supuesto grupo de “profesionales”. Centrada en la crítica al sistema electoral, el gobierno delegativo y la ubicación del hombre como mero elector, La otra campaña pretende construir la política desde el territorio, no solo discutiendo sino también organizándose para proponer una alternativa política que recupere el terreno de la política para los sectores movilizados. 

Desde el 25 de mayo de 2009, la Otra campaña salio a las calles para cumplir su objetivo sin ninguna fecha de vencimiento. Construir y articular problemáticas como la salud, la cultura, la educación, el derecho a la tierra, la comunicación, la economía y el trabajo, aportando a pensar en la democracia como verbo, como involucramiento colectivo practicado cotidianamente por quienes habitan el territorio. Giros y la Asamblea Popular Nuevo Alberdi, fueron parte importante no solo en la proyección y realización de este ambicioso proyecto, sino desde su hacer particular en sus territorios concretos, atravesado por la lucha por la tierra y una nueva forma de pensar la ciudad. Luego de 5 años de lucha, parte de este proceso se cristalizó en el proyecto de expropiación de 250 hectáreas presentado en la legislatura con la firma de 14 diputados provinciales pertenecientes a distintas fuerzas políticas.

Esta lucha no se da entre dos partes antagónicas, sino que también el estado es una parte importante. Toda disputa incluye al estado ya que, en palabras de Mabel Twaites Rey “como el estado es garante (no neutral) de una relación social conflictiva y contradictoria, las formas en que se materializa esta relación de poder en los aparatos esta constantemente atravesado por las luchas sociales fundamentales”. Luchar por la aprobación de un proyecto de ley que significa el acceso a la tierra para los sectores populares, la solución del déficit habitacional, la construcción de identidad de un barrio signado históricamente por inundaciones, pobreza y olvido. Llegar a la legislatura como parte de la disputa con el estado y sus pilares institucionales nos remite a rescatar la dimensión de lo público, lo que se refiere a los intereses mayoritarios contra la concentración de poder en pocas manos. El comunicado de Giros en el momento del acampe en la legislatura dice que “con su intervención, el estado provincial y municipal pueden dejar en manos publicas los valores públicos. Hacia donde se dirige el plus valor de la obra pública es una decisión política que va más allá del caso Nuevo Alberdi. Lo que decide aquí el estado es si se consolida la especulación inmobiliaria o si acompaña la apertura de otro tipo de urbanización”.

Reconocer que la política esta en los territorios, alejada de los aparatos, la verticalidad y los vicios de la política tradicional, no implica de ningún modo la indiferencia al estado y lo que este puede garantizar. El estado es-no es-puede llegar a ser protección de los mas débiles. Y las organizaciones deben luchar en y contra el estado, clausurando sus instancias represivas y burocráticas, y ampliando lo que tienen de sociabilidad colectiva. Por ello, el proyecto de expropiación fue acompañado por la elaboración de un proyecto inédito de urbanización que propone un convenio publico-publico, el aprovechamiento de la plusvalía en manos de quienes allí viven, la construcción de 3.000 viviendas, mixtura de sectores y  producción rururbana de escala. Condensar en la disputa por la tierra nuestra propuesta de cambio, ese que no se hace en un solo día sino cotidianamente.
El proyecto “El Nuevo Alberdi”, elaborado por Giros y la Asamblea Popular Nuevo Alberdi, es sólo un pedazo de la sociedad que soñamos. Un pedazo del cambio social, hoy, aquí y ahora.