Giros plantea tres núcleos claves de su construcción: lo territorial como principio, la estrategia como valor y la comunicación para el cambio social.

Lo territorial como principio.

Lo territorial se presenta en Giros como algo más que el propio ámbito de intervención. Lo territorial no refiere únicamente al “territorio barrio” sino más bien remite a una forma de construcción política. Rebasa incluso la cuestión identitaria y el traspaso de “la nueva fábrica es el barrio”. Se erige más como principio político/ideológico. Como lugar/lógica de construcción desde donde debe provenir un cambio.  Habla más de la forma que del contenido, menos del programa y más del proceso. Plantea y prefigura el tipo de movimiento político, la composición de base del mismo, la participación de las bases en su propia construcción y los valores que guían esa práctica.

Sintetiza en lo territorial el lugar de generación de poder y las capacidades del mismo de generar trasformaciones en el conjunto social. Se ubica como potencia contra hegemónica que posee en su interior la legitimidad que le da el territorio y a su vez va legitimando su construcción en otros espacios. Al ser el territorio una forma y no un lugar, este lugar puede ir variando y ampliando así los consensos y la conformación del movimiento.

De esta forma Giros plantea como procedencia que anida su legitimidad, los territorios. Y como destino de esa construcción, el cambio social. Para ello no hay un “sujeto” definido a priori sino que se construye desde la propia práctica, desde la propia lógica territorial. En el medio del complejo procedencia-destino se encuentra la estrategia que conduce la construcción.

La estrategia como valor.

La estrategia en Giros aparece, también, como construcción y en un modo netamente dialectico. Al desaparecer la tradición más dogmatica, los determinismos, las etapas y fundamentalmente “el sujeto” definido a priori, se cae con ella también la estrategia y la táctica entendida en términos clásicos. Sin embargo no pasamos del determinismo absoluto y del tren del la historia a la utopía laxa, al espontaneismo. La idea de estrategia está presente y opera en todo el proceso de construcción. Y allí reside justamente la estrategia. La estrategia se va formando en la práctica pero habilitada por las propias concepciones acerca de esa práctica. Es decir, la estrategia aparece porque el modo de construcción la habilita de antemano y forma parte nodal de ella.

Es imposible pensar en un sujeto diverso, en identidades múltiples y en territorios diferentes sin tener para cada caso una estrategia definida. Y al mismo tiempo no se puede pensar en estrategias diversas sin un modo de construcción que lo posibilite. Por eso la estrategia en Giros aparece como valor. Porque es parte constitutiva de su práctica, porque está en el modo de hacer, en el habitus.

La comunicación para el cambio social.

La comunicación no pude ser pensada en Giros desde una perspectiva instrumental. La comunicación no es, definitivamente, un instrumento más de la lucha. No estamos en presencia aquí de una buena manera, ni de un “caso de éxito”, de comunicar una organización. La comunicación es parte indisoluble de la organización, de la lucha y del proyecto de cambio.

Al no existir una vedad a debelar, ni un candidato al cual instalar, ni servicios eficientes que prestar, la comunicación estratégica de Giros se diferencia de los modelos tradicionales de la comunicación para plantear una comunicación para el cambio social. Que necesariamente debe estar asociada de modo orgánico a un proyecto de cambio.

Es estratégica porque reconoce la complejidad de las sociedades y las contradicciones que minan el territorio por el cual transita, y sabe operar sobre ella. Planifica en base a una estrategia, con las variables que maneja y las que proyecta, lo que le permite no solo la línea expansiva de lo planificado sino también la acumulación orgánica de lo contingente. Diseña así estrategias y dispositivos para cada uno de los actores que forman parte de una u otra manera de su ámbito de praxis.

“Nadie nos creerá un mañana diferente que no podamos reflejar al menos de manera incipiente en nuestras prácticas y comunicaciones de hoy (…) no basta con la denuncia ni con el simple relato de los acontecimientos. La comunicación para el cambio social es, necesariamente, la enunciación de propuestas portadoras de futuro tomando en cuenta la realidad presente” (Washington Uranga)