Al momento mismo de asumirnos como organización política autónoma, de asumir la necesidad de construir una alternativa concreta, asumimos que el sentido de la política es la disputa de sentido. Negar lo pretendidamente normal, natural y único desde prácticas que afirmen la posibilidad real de proyectos que prefiguren esa alternativa hoy, aquí y ahora.

La disputa de sentido es transversal, entonces, al hacer político. Y no sólo en términos de oponer a partir de la denuncia, sino además de avanzar en la construcción de propuestas que revistan la capacidad de suplantar a lo que se opone. De generar referencias que permitan pensar, entender y actuar desde otras lógicas. Que pongan verdaderamente en tensión distintos modos de hacer.

En este sentido, no nos afirmamos como organización territorial autónoma sólo por oponer nuestras prácticas a las tradicionales maneras de hacer política. Nos afirmamos como tal principalmente porque a través de distintas experiencias hemos demostrado que los territorios tienen la capacidad de construir políticas propias. Y que pueden hacerlo allí donde la profesionalización de la política tradicional encuentra sus límites ideológicos propios.

Generar visibilidad es el desafío mayor para los nuevos movimientos sociales. Mostrar al conjunto de la sociedad otras sociedades es la tarea. Y es allí donde la comunicación toma sentido, como disputa de sentido. Entre lo alternativo y la masividad, la comunicación en Giros siempre tuvo vacación de mayoría. De ampliar el relato y hacerlo llegar allí donde no siempre llega y se cae en el aislamiento.

Ese desafió se concretizó a lo largo del tiempo en instalarse en la agenda pública a través de todas las herramientas de la comunicación. Desde el trabajo con los trabajadores de prensa y los grande medios, hasta la militancia con los medios alternativos y la nuevas tecnologías. Política y comunicación no pueden disociarse en la praxis de Giros.

Poner en cuestión lo natural, generar debates que involucren a grandes sectores de la sociedad, referenciar alternativas concretas: disputar sentido. Un ejemplo de esto puede ser el abordaje que desde Giros se le dio al conflicto de tierras del barrio Nuevo Alberdi. Desde un principio se ubicó en la generalidad de un fenómeno que trasciende al barrio. Así, enmarcado en la periferia de una ciudad que se expande a través de esa periferia, no sólo se puso en debate la permanencia de 150 familias sino, además, el modelo mismo a través del cual se urbaniza la ciudad de Rosario. Y, sobre eso, se elaboró un proyecto integral para la urbanización de la Zona Rural de Nuevo Alberdi, ahora desde una Asamblea Popular.

La disputa de sentido es el espacio, la estrategia a partir de la cual poder ir prefigurando hoy lo que soñamos para mañana.